La única competencia real
Educación • Innovación • Salud
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Jean Caso
CEO & Founder at Vegsport®
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Hola comunidad,
Desde hace algunas semanas, he vuelto a leer por segunda vez el libro 12 reglas para vivir de Jordan Peterson, y el otro día me quedé reflexionando sobre la premisa de la regla 4: "Compárate con quien eras ayer, no con alguien más hoy".
Es curioso cómo el mismo texto, leído en un momento diferente, puede calar de una manera completamente nueva. A veces, una frase que pasó desapercibida en la primera lectura ahora se siente como si estuviera escrita justo para ti.
Tengo que confesar que, a veces, el síndrome del impostor está muy presente en mi día a día. He estado trabajando en ello y mejorando poco a poco, pero esta premisa del libro me hizo repensar los avances que he logrado al mirar hacia atrás en mi propio camino.
Vivimos en una era de constante comparación. Redes sociales, métricas, reconocimiento profesional…siempre hay alguien "más exitoso", "más preparado", "más avanzado". Pero, ¿qué tan justo es medir nuestro progreso con una vara ajena?
Creo que cada persona transita su propio camino, con sus propios desafíos y circunstancias, y la verdadera pregunta no es si estamos a la altura de otros, sino si estamos avanzando en nuestra propia historia.
Al releer este capítulo del libro, he reafirmado tres ideas importantes:
La primera...
El progreso no siempre es visible, pero eso no significa que no exista. A veces, el crecimiento ocurre en la forma en que pensamos, en cómo manejamos ciertas situaciones o en nuestra resiliencia ante los retos.
La segunda...
La comparación externa es una distracción, no una brújula. Si medimos nuestro valor según los logros de los demás, terminamos persiguiendo metas que ni siquiera son nuestras.
La tercera...
Cada día es una oportunidad para ser un poco mejor. No se trata de grandes saltos, sino de mejoras constantes y sostenibles. Un mejor hábito, una mejor decisión, una mejor actitud.
Considero que la vida es un proceso continuo de aprendizaje y crecimiento, en el que podemos decidir de manera consciente y proactiva los cambios que queremos hacer, pero es clave hacerlo desde nuestra esencia, sin dejarnos influenciar demasiado por lo que otros esperan de nosotros.
Cuando comprendemos esto, nos damos cuenta de que la única comparación que realmente importa es la que hacemos con uno mismo.
En este caso, tu forma de medir tus éxitos y tu satisfacción en la vida dependerá de tus propias acciones y esfuerzos y no de lo que tengan los demás. Ahora bien, esta comparación debería hacerse con mucha amabilidad para no convertirla en otra fuente de frustración, culpa…por no ser como "deberías" ser.
Si has incorporado la costumbre de hacer un balance semanal, mensual o anual, puedes aprovecharlo para compararte de forma amable con la semana, mes o año anterior. Así podrás tomar consciencia de tus avances y de los cambios que estás consiguiendo en tu vida.
Espero que esta pequeña reflexión te ayude a encarar esta nueva semana con una perspectiva distinta.
Sigue aprendiendo, sigue creciendo y sigue comparándote con la única persona que realmente importa en este viaje: el tú de ayer.
Gracias por acompañarme una vez más.
Con aprecio,
Jean